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Hisotria del Seminario de Jaén


Desde la conclusión de los trabajos del concilio de Trento hasta 1583 los obispos de Jaén no llevaron a cabo gestión alguna para hacer realidad en la diócesis el canon que prescribía la creación de los seminarios.
El Obispo D. Francisco Sarmiento de Mendoza llevó a cabo cinco intentos por crear el seminario, proyectos que uno tras otro fueron fracasando.
 

(Antiguo seminario de San Felipe Neri -Baeza)

En el siglo XVII, un primer intento de fundación fracasó bajo el episcopado del cardenal Moscoso y Sandoval. Cuarenta años después, D. Fernando de Andrade y Castro establece el seminario conciliar en Baeza, dotado con bienes de su propiedad. El nuevo colegio estaba dotado de doce plazas de estudiantes de artes y teología, y seis sacerdotes formadores, bajo la advocación de S. Felipe Neri. El 24 de agosto de 1672 el seminario se traslado desde la casa de alquiler donde había estado desde su creación hasta el nuevo edificio enfrente de la Catedral. El 1 de octubre del año siguiente, el obispo D. Antonio Fernández del Campo y Angulo aprobó los primeros estatutos.


    El siglo XVIII fue una época de crecimiento para el seminario de S. Felipe Neri, de Baeza. El 4 de diciembre de 1714, D. Rodrigo Marín y Rubio encargó la dirección y administración del centro a la congregación del Oratorio. El obispo Brizuela y Salamanca hizo prolongar la parte occidental del edificio, y los marqueses de Jabalquinto cedieron y donaron a los oratorianos su palacio, situado en la calle de las Escuelas y Cuesta de S. Felipe, separado del seminario tan sólo por una calle que generosamente cedió a su vez la ciudad para la unión de ambos edificios. En esta centuria el número de alumnos pudo ser aumentado gracias al crecimiento de las rentas, y a finales de siglo el colegio-seminario albergaba unos ochenta colegiales.
  

    En las últimas décadas del siglo XIX, la enseñanza eclesiástica experimentó notables avances. El obispo de Jaén D. Manuel Mª González y Sánchez (1877-1896) trasladó en el curso 1878-1879 el rectorado del seminario de Baeza a la sección de Jaén, que se había abierto cuarenta años antes, y acarició el proyecto de construir un edificio nuevo, pues las dependencias posteriores del palacio episcopal resultaban insuficientes e insalubres.
Al final, solamente llegó a crear una sección para estudiantes pobres bajo el patrocinio de S. José. En 1892 podía enviar dos alumnos para que ampliaran estudios en Roma y pudieran renovar el profesorado del mencionado centro.

Cardenal D. Victoriano Guisasola y Menéndez. 



   Fue su sucesor, el obispo D. Victoriano Guisasola (1897-1901), quien dio el siguiente paso en 1899, creando el seminario de S. Eufrasio en Jaén e iniciando la construcción del edificio según planos del arquitecto diocesano, D. Justino Flores. El rápido ritmo de los trabajos hizo posible que la primera parte pudiera ser consagrada en 1905 por D. Salvador Castellote Pinazo, quien hizo preceder en la titularidad del nuevo centro a la Inmaculada Concepción. Este mismo prelado encargó en 1903 la dirección de ambos seminarios (Jaén y Baeza) a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, que los rigieron hasta 1920 y 1936. Durante el episcopado de D. Juan Manuel Sanz y Saravia continuaron las obras hasta concluir la Capilla mayor. El edificio quedó concluido siendo obispo de Jaén D. Manuel Basulto y Jiménez, y encargados de las obras los arquitectos D. Justino Flórez y D. Luis Berges Martínez.
En la trágica guerra civil, el edificio fue utilizado como cuartel de milicias y almacén, por lo que sufrió graves desperfectos. Tras el conflicto, el obispo D. Rafael García y García de Castro (1942-1953) restauró y amplió el edificio. 


    El aumento de vocaciones obligó a una ampliación, para la que se construyó un pabellón anexo, inaugurado en 1965 por D. Félix Romero Mengíbar (1954-1970). En 1964, el Seminario alcanzó los 509 alumnos, siendo 135 los que ingresaron en el curso primero. Poco después los obispos de la Provincia eclesiástica de Granada decidieron trasladar los seminarios mayores a Granada. El edificio sigue como filial del Instituto de bachillerato y es a la vez Seminario menor y Colegio de la Inmaculada. En estos años, se produce un declive de vocaciones.


    En 1974, D. Miguel Peinado Peinado decide trasladar el Seminario Mayor de nuevo al edificio de Jaén, y se instala en el pabellón construido en los años 60. Asimismo sustituye el Seminario Menor por una activa pastoral vocacional.
 

   Con el pontificado de D. Santiago García Aracil se acometen las obras de restauración del edificio, muy dañado en estos años que tuvo otros usos. En primer lugar se acometieron las obras en tejados y cubiertas, así como en la Capilla mayor, que fue costeada por los sacerdotes. 

     En las siguientes etapas se adaptó el antiguo Seminario Menor para la nueva residencia de los seminaristas, tanto sus habitaciones, cocina y comedores como sus aulas. Toda esta obra fue bendecida por el Nuncio de S.S. Mons. D. Mario Tagiaferri el 6 de Noviembre de 1993. En una postrera fase se restauró para que sirviera como Residencia sacerdotal el antiguo Seminario Mayor, y lo que anteriormente había sido la sala de duchas se acondicionó para alojar nuestra rica Biblioteca. Esta última obra fue bendecida por un antiguo rector de esta casa, el obispo de Cádiz Mons. D. Antonio Ceballos Atienza, el 10 de Octubre de 1995.